.:: Qué visitar en Soria
Castillo de Soria
Soria surgió en un collado junto al Castillo que defendía el lado del Duero en la frontera de los reinos de Aragón y Castilla. La ciudad fue devastada a finales del siglo XII por el ataque de Sancho de Navarra por lo que se construyó una fuerte muralla. La cerca defendía una superficie de unas 100 hectáreas que se extendían desde el Duero hasta la llanura de la dehesa y desde el castillo hasta el cerro del Mirón.
Los restos de este castillo pueden visitarse en un cerro desde el que se disfruta una impresionante panorámica de la ciudad y el puente sobre el río. El castillo puede verse tal y como fue en su día en los frescos de la ermita de San Saturio.
Palacio de los Condes de Gómara
Prototipo de la arquitectura civil renacentista soriana. Destacan su monumental portada, con motivos heráldicos, y su gran torre; así como el claustro del templo que se encuentra en su interior. En la actualidad, el Palacio de los Condes de Gómara es la sede de la Audiencia Provincial.
Palacio de los Rios y Salcedos
El elemento más destacable del edificio es la ventana en esquina, además de los escudos heráldicos de la familia de los Ríos y Salcedos que flanquean la portada plateresca. En la actualidad el palacio es la sede del Archivo Histórico Provincial.
El Collado y Casco Antiguo
La plaza Mariano Granados es el centro neurálgico de la capital soriana. Desde la misma, el viajero tiene dos opciones. Una de ellas introducirse en un bello jardín verde de una calidad sin igual, La Dehesa, y la otra caminar por El Collado y sus calles contiguas viendo de esta manera, las plazas, calles y fachadas más antiguas de la ciudad, cargadas de historia y tradición.
Y como la mayoría de las ciudades con cierta historia, Soria posee una serie de calles denominadas como “casco antiguo”. Y este enredo de calles estrechas, antiguas y frías, están comandadas por la calle más famosa de la ciudad, la conocida como El Collado. En esta entrañable calle comercial, pequeña y estrecha, con soportales y un señorial casino, tuvo Antonio Machado su primer lugar de residencia al llegar a tierras sorianas en 1907, concretamente en número 54.
Como espina dorsal de Soria, de El Collado parten numerosas calles en las que se encuentran los edificios más antiguos e históricos de la ciudad, como El Palacio de los Ríos de principios del siglo XVI, en la calle Aduana Vieja, de magnífica portada renacentista de medio punto entre pilastras y a los lados sendos escudos de los Ríos Salcedo, junto con balcón entre flameros sobre la portada, que se remata con otro escudo y una curiosa y bella ventana en la esquina, también coronada con un precioso escudo. Más arriba, está la Casa de los Castejones, con decoración plateresca, la de Diego Solier, y al otro lado, la portada barroca con escudo de Carlos III, del entrañable Instituto que lleva el nombre del poeta que más “cantó” a Soria, Antonio Machado. Anexas al collado, nos encontramos cuatro plazas muy conocidas por todos los sorianos como son la de Herradores y “El Tubo”, conocidas por albergar en ellos numerosos bares y tascas en los que los sorianos degustan todo tipo de bebidas y comidas, destacando así la importante gastronomía existente en Soria, además de la conocida con el nombre de “La plaza de la tarta”, llena de niños correteando las famosas palomas sorianas y “La Plaza del Olivo”, en la que se encontraba la sede soriana de El Banco de España.
Arcos de San Juan
Saliendo de Soria, tras pasar la majestuosa concatedral de San Pedro y pasando el río Duero por uno de los puentes más antiguos de la ciudad y girando suavemente a mano izquierda encontramos el monasterio de San Juan de Duero con sus magníficos arcos. La iglesia, data de unos años antes que los arcos, ya que ésta se creó en 1134 siendo los caballeros hospitalarios de San Juan, los que en el siglo XIII añadirían el claustro.
Dicho claustro está formado por cuatro lados irregulares, en cada uno de los cuales se aprecian, por mitad, dos tipos de arquerías separados por un macizo contrafuerte. El lado noroeste lo ocupan arcos románico de medio punto con arquería sobre podio, al noroeste se alzan arcos apuntados de herradura, al sureste calados, entrecruzados y secantes, sobre pilastras encanadas sin capitel, y al suroeste, similares pero tangentes. En el lado sur queda una clave pendiente de arcos tangentes sin columna. Todo ello hace de Los Arcos de San Juan de Soria una combinación única en la Península.
La iglesia, es de una sola nave, irregular, con presbiterio y ábside semicircular. A ambos lados de la nave, flanqueando la subida al presbiterio, destacan dos baldaquinos sustentados sobre arcos de medio punto, que descansan sobre unos capiteles minuciosamente tallados con motivos del Nuevo Testamento y animales fantásticos.
En la actualidad, y desde 1978, el templo alberga una sección de historia medieval del Museo Numantino sobre arte románico, y contiene restos de iglesias sorianas, monedas medievales árabes y cristianas, objetos hebreos, cerámica... en la que se muestran también los restos de la convivencia de las culturas judía, musulmana y cristiana en la provincia de Soria.
El Espino
Tras la finalización de una de las calles con más historia de la capital soriana, la calle Caballeros, con gran pasado nobiliario, y a las faldas del castillo de Soria, nos encontramos con la iglesia de La Virgen del Espino. Pese a que esta capilla ya figuraba en 1270 en el registro con el nombre de Nuestra Señora de Covaleda, en la actualidad casi no queda nada de la estructura original, de carácter románico, ya que ha sido restaurada prácticamente en su totalidad. Estamos ante una iglesa de una única nave, con tres tramos y capillas abiertas a los lados, construida en varias fases a lo largo del siglo XVI, exceptuando el Camarín de la Virgen y la puerta del lado del Evangelio, que son de una fecha posterior.
Junto a la iglesia se encuentra el cementerio de Soria, el cual recibe numerosas visitas al encontrarse en él, el la tumba de Leonor, la que fuera esposa de Antonio Machado.
Y en la misma puerta de la iglesia, se encuentra un olmo al que llegan numerosos turistas cada año, ya que a dicho árbol, el mismo Antonio Machado le dedicó un poema que se encuentra impreso en el tronco del mismo. Dicho “monumento” es un símbolo tan importante en Soria, que el Ayuntamiento soriano se vio en la necesidad de intervenir con carácter de urgencia en su cuidado debido al grave deterioro que presentaba y se tomó la decisión de retirar de su interior unos 2.000 kilos de cemento y ladrillos que se introdujeron e el interior de su tronco para mantenerlo de pie
Ermita de la Virgen del Mirón
Alejada del centro urbano y del casco antiguo, y en pleno silencio se encuentra la ermita de La Virgen del Mirón. Para acceder a ella, hay que atravesar un paseo rodeado de árboles, que acompañado de las hermosas vistas y de la tranquilidad que se respira hacen de uno de los lugares preferidos por los sorianos para caminar. Tras esta magnífica travesía, llegamos a la ermita, de estilo barroco, datada en 1725, con una única nave y una cúpula que corona el crucero de la iglesia. El levantamiento de este templo se debe a las aportaciones económicas de los numerosos fieles cristianos en Soria.
En el exterior de la ermita, nos encontramos con un monumento al patrón soriano, San Saturio, labrado en piedra y de compleja ornamentación barroca. Su base es triangular, rematándose con un busto del santo. Su fecha es de 1775. Dicho monolito acompañado por la ermita, hacen de éste, uno de los lugares más fotografiados de Soria.
Pero tras observar estos dos elementos barrocos, el viajero está obligado a girarse y acudir al denominado como mirador de Los Cuatro Vientos. Desde éste, nos encontramos con unas de las mejores vistas posibles. Por un lado, una hermosa panorámica de la ciudad de Soria, por otro los márgenes del Duero bordeando la ciudad, y para finalizar, una preciosa perspectiva del parque de El Castillo, coronado en su máximo esplendor por el señorío del “Parador Nacional Antonio Machado”.
Plaza Mayor
Collado abajo, nos topamos de frente con la Plaza Mayor en la que encontraremos La Audiencia, la Fuente de los Leones, el Ayuntamiento, la iglesia de Santa María la Mayor y la Casa del Común, en la que se abre un arco llamado del “cuerno”, por tratarse de la puerta por la que accedían los toros cuando, hasta hace un par de siglos, se celebraban festejos taurinos.
El actual ayuntamiento, fue antiguamente la Casa de los Doce Linajes, donde se reunían las familias más nobles de la ciudad. Se trata de un edificio que ha sido sometido a diversas obras de ampliación y reforma, pero del que aún se conserva su fachada principal, obra acometida por Martín de Solano en 1629. De la construcción original permanece el pórtico de arcos de medio punto y las dos plantas que se alzan sobre él. Preside la fachada la insignia con los escudos de los Doce Linajes de Soria.
La Audiencia, antiguo ayuntamiento, posee soportales y reloj en el remate de la fachada, siendo construida en 1769. Al igual que la actual Casa Consistorial, la construcción se caracteriza por tener un amplio pórtico con dos pisos sobre él. Es una bella obra de estilo neoclásico, ejecutada en el siglo XVIII. Sobre la última planta puede observarse todavía el reloj al que cantó Machado en uno de los numerosos poetas compuestos durante su larga estancia en tierras sorianas.
Y en el centro de la plaza, encontramos la Fuente de los Leones, trasladada desde la falda del Cerro del Castillo.
Entre la Casa del Común y el Palacio de la Audiencia se encuentra la iglesia de Santa María la Mayor. Pese a ser de origen románico, de esa época sólo se conservan la torre y la puerta principal, con tres arquivoltas que parten de dos sencillos capiteles. El retablo mayor del templo es de estilo plateresco, y tras su reciente restauración es mucho más fácil apreciar la belleza de las tallas y las pinturas que lo adornan. En el siglo XVI se rehizo la cabecera, articulada en dos tramos y cubierta con bóveda de crucería. Tres siglos más tarde se reconstruiría el resto del cuerpo principal del edificio.
Como momento álgido de esta bella plaza mayor, las 23:00 horas del miércoles siguiente a la noche de San Juan, hora en la que da comienzo el pregón de fiestas que da el pistoletazo de salida a los seis días más bulliciosos en Soria, cargados de fiesta y tradición, las inimitables Fiestas de San Juan.
San Juan de Rabanera
La iglesia de San Juan de Rabanera del siglo XII, se alza frente a la Diputación Provincial, como un auténtico capricho de la arquitectura que asombra a visitantes por sus peculiaridades estilísticas.
Esta iglesia románica de finales del siglo XII exhibe planta de cruz latina de una sola nave y transepto de igual altura que aquélla. Parcialmente restaurada, y lamentablemente desvirtuada por diversos añadidos de capillas y sacristías que trascienden a sus fachadas, lo único original que se ve desde el exterior es el magnífico ábside, el astial sur del transepto y una puerta cegada que se abría también en el muro sur.
Monumento Nacional desde el primer cuarto de este siglo, San Juan de Rabanera formó parte de las primitivas iglesias cabecera de los barrios o Colaciones de la ciudad, barrios donde se agrupaban los primeros repobladores según su origen, que en este caso es Rabanera.
Zapatería y Real: arterias principales de la Soria Medieval, hoy luchan por mantener los retazos del viejo esplendor que vieran las casas gótico-isabelinas. En su descenso, una iglesia románica descansa sus ruinas de Monumento Nacional: es San Nicolás, el templo que le diera portada a San Juan de Rabanera y en el que se conservan restos de una pintura sobre el martirio de Tomas Becket.
San Saturio
A la orilla del río Duero a su paso por Soria, encontramos la ermita de San Saturio, la cual se sostiene espectacularmente sobre una peña abierta por amplia cueva. Rodeada de álamos en el paseo que la une con San Polo y unida ala ciudad por un puente peatonal que nos dejará en el paseo del Postiguillo, se accede a la ermita por la cueva situada a sus pies, origen de la tradición santera.
En la cúpula se representan distintos santos eremitas y en los muros escenas referentes a la vida de San Saturio. El retablo mayor es barroco y presenta el relicario del santo. Descendemos hasta la plazoleta, en la que iniciamos el recorrido, por una escalera exterior de piedra del siglo XVIII.
Las vistas de esta ermita debido a su curiosa ubicación y a la cercanía del río Duero, son reseñables y obligadas de fotografiar por los visitantes, más aún en invierno, cuando todo el paisaje se encuentra recubierto por una impecable capa de nieve.
Se cree que los cimientos del templo pudieron alzarse en el siglo XII sobre otra construcción de quizá la primera mitad de ese siglo. La planta actual consta de tres tramos. El del centro es el más antiguo, de principios del siglo XII; anteriormente existen tres tramos de la segunda mitad del siglo. El templo cuenta también con una torre adosada a su fachada norte.
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