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Guía de Cuenca
de Turismo y Ocio
 Cuenca
Martes, 06 de Enero de 2009

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.:: Presentación de Cuenca





Singular, curiosa, histórica, amable y ferviente Cuenca. Impresionantes hoces, mogotes y festones nos trasladan a un delirio surrealista de formas y figuras más propias de un sueño daliniano, que de un ejercicio de años de erosión por parte del agua y el viento sobre la tierra caliza conquense. Caprichosas sombras de piedra, casas colgadas y ciudades encantadas conforman un paisaje único, que unido a una espectacular gastronomía, a unos festejos de fama internacional (Semana Santa) y a una monumental historia, conforman una ciudad imprescindible para visitar y disfrutar.

Algo de historia:

Prácticamente en el centro de España, en la falda del sistema ibérico y a escasa distancia de los montes de Toledo se encuentra ubicada la ciudad de Cuenca. Perteneciente a la Comunidad de Castilla- La Mancha, es Patrimonio de la Humanidad desde 1996.
La historia nos habla de sus primeros habitantes: los concanos, ferocísimo pueblo bárbaro que se alimentaba de la sangre de sus caballos mezclada con leche. Más tarde los romanos, también dejaron su impronta en forma de puente romano sobre el rio Moscas y una fuentecilla. Con la llegada del Islam, la ciudad se convierte en inexpugnable fortaleza y el brillo económico lo constituyen una incipiente industria textil muy apreciada en Al-Andalus, así como los trabajos de marfil requeridos por la corte de Toledo. El 21 de septiembre de 1117 (festividad de San Mateo) Alfonso VIII, conquistó la ciudad, y la dotó de fueros propios. Sobre la muralla se construyeron varias iglesias como la de San Miguel y San Juan en la parte del Júcar, y las de San Martín, Santo Domingo, Santa Cruz y San Gil en la del Huécar. También en el centro se construyeron iglesias, algunas de ellas ya desaparecidas y otras no, como las de el Salvador y San Andrés.
Así, el aspecto de Cuenca por estas fechas era el de una ciudad con muchas iglesias, casas adosadas a la muralla rocosa, una muralla rodeando la ciudad y el castillo, dominando toda la población.
Es importante también en 1411 la reforma municipal sufrida por Cuenca.
Al esplendor urbanístico y arquitectónico en la Baja Edad Media, Cuenca se convirtió en una ciudad pujante e industrial con una notable expansión económica, atribuida sobre todo, a la producción textil y ganadera. El comercio de paños y la producción de alfombras acarreó consigo una extensa industria de transformación de lanas con lavaderos, tintorerías y tejedurías. El hundimiento de la pañería conquense fue enorme en el siglo XVII, como consecuencia de la subida del precio de la lana. Esto llevo consigo el descenso demográfico, llegándose en 1694 a la mínima población de 1600 vecinos. El Obispo Palafox intentó volver a relanzar la industria lanera con la industria de paños y alfombras. Sin embargo, Carlos IV mediante decreto, suprimía los talleres de Cuenca para evitar la competencia con la Real Fábrica de Tapices. En el siglo XIX queda constituida la ciudad actual, siendo la calle Alfonso VIII su principal vía que comunica con la Plaza Mayor y la hoz del Huécar como la frontera entre las dos zonas de Cuenca. En los siglos XVIII y XIX Cuenca sufrirá numerosos percances como la Guerra de la Independencia, que dejará a Cuenca sin muchos de sus preciados tesoros artísticos, joyas y cuadros, además de ser incendiada. También fueron notables las guerras carlistas y por último, la Guerra Civil.
En la actualidad, la parte alta de la ciudad deja de ser la arteria principal, dejando paso a la parte baja como centro económico y social. Con la calle Carretería como centro urbano, administrativo y burocrático de la ciudad. La parte alta alberga actualmente la Universidad de Castilla-La Mancha, Universidad Menéndez Pelayo,  Archivo Histórico, Parador de Turismo, Ayuntamiento y de reciente creación, el Museo de la Ciencias.

Fiestas en Cuenca:

 

San Julián. 28 Enero. Patrón de Cuenca.

Es jornada festiva con celebraciones de carácter religioso en la Catedral y en la ermita de San Julián el Tranquilo (Hoz del Júcar). Los festejos profanos se trasladan al mes de Agosto, con actividades para todas las edades.

Jueves Lardero. Jueves anterior al miércoles de ceniza,

Es un día en el que las familias y pandillas juveniles salen al campo de merienda: en su origen era una fiesta para preparar la llegada de doña Cuaresma. Máscaras, charangas y bailes tiene lugar en esta fiesta, sin fecha fija. Además del Entierro de la Sardina, se celebra el domingo de piñata, que es el siguiente al martes de carnaval.

Semana Santa. Marzo-Abril

Es la fiesta de Cuenca por excelencia. Declarada de Interés Turístico Internacional, impresiona por su gran belleza. Se remonta esta tradición al siglo XVII, momento en que agustinos y trinitarios configuraron las dos primeras procesiones conquenses al fundar las primeras cofradías.

2 de Mayo.

Similares a las celebradas en otros puntos de la comunidad castellano-manchega. Se hacen hogueras y se cantan canciones de ronda, serranillas y mayos. Se celebra esta romería en la ermita del Santo Labrador, ubicada junto al Castillo, que incluye una procesión con la imagen de San Isidro y su mujer Santa María de la Cabeza, finalizando la fiesta con una comida campestre.

Virgen de la Luz. 1 de Junio. Santa patrona de Cuenca.

Por la mañana tiene lugar una ceremonia en la ermita del mismo nombre, novillada y al anochecer comienza una animada verbena. El domingo siguiente a la fiesta de la Virgen de la Luz. Una procesión recorre las calles más representativas del casco histórico para finalizar en la Catedral.

Feria y fiestas de San Julián. La última semana del mes de agosto.

Son los actos profanos dedicados a este patrón. Se instala un recinto ferial y tienen lugar una serie de actividades: teatro, desfile de carrozas, corridas de toros, circo, etc .... además de una amplio y variado programa deportivo que incluye un Concurso Hípico. Como colofón a estas fiestas, gran traca y fuegos artificiales.

San Mateo. 21 de septiembre.

Es otra de las fiestas grandes de Cuenca. Su origen histórico fue la conquista de la ciudad por Alfonso VIII en 1177. Se cree que el monarca recompensó a sus tropas con grandes fiestas. De ahí quedó la tradición de correr vaquillas enmaromadas este día por las calles del recinto histórico entre el jolgorio de los mozos y los que no lo son tanto. Se vive un gran ambiente con numerosas peñas y es normal en estos días comer patatas asadas, sardinas, beber zurra, ....la fiesta perdura durante 4 o 5 días. El día 21, el Pendón Municipal es trasladado desde la Catedral al Ayuntamiento y posterior regreso.



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